Hora del Pacifico
  hora de Costa Rica
Pagina Principal  -La Moradita del Mes  - Mundo Saprissita Futbol Tico - Embajada  -  Consulado LA











Luis Saénz
temas anteriores
Luis Saenz" <luis.saenz@attbi.com
Web Site

La navidad de los años 50

La arqueologia de Tiquicia*

Lugares pinturescos de Tiquicia

La verduleria de pueblo

Un viaje en el tren electrico al Pacifico

La visita anual a Costa Rica

Oficios del tico que se desvanecen

Caminos, senderos, veredas, y trillos de Tiquicia.

Bosques del futuro de Costa Rica

Las Vueltas del Virilla

Desayuno a la mode en Costa Rica

 

Tren al Pacífico.

 

Remontémonos a la Costa Rica , de al menos las décadas de los años 30,40,50,60. Especialmente para aquellos que vivíamos en el Valle Central,  eran  épocas aquellas cuando muchos fuimos estudiantes y anhelábamos con impaciencia los recesos  de vacaciones.  Era entonces para esos años, casi de rigor, el hacer el tradicional viaje en el Ferrocarril Eléctrico al Pacífico (F.E.al P.) para disfrutar de unos días de sosiego.

Para aquellos que disfrutamos de tan gratas experiencias, gozemos pués, una vez mas, de un viaje imaginario tal y como lo hacíamos  en aquellos tiempos de antaño.

Ya casi es el alba de un Sábado en un barrio cualquiera de la ciudad de San José , Ya  los yigüirros empiezan su trinar, con gran apuro nos aprestamos a revisar de última hora las mochilas con los atavíos necesarios para el viaje en tren. Tras un apurado desayuno con gallo pinto, salimos de la casa , a paso rápido a encontrarnos con otros amigos estudiantiles, para caminar todos bajo las aún, penumbras del amanecer en dirección a la Estación del Pacífico en el sur de la capital; de camino vemos el  ir y venir de los panaderos, lecheros, y madrugadores  por las calles de la Capital. A eso de las 5 de la mañana , arribamos a la estación del tren, donde  ya se encuentran pacientemente aguardando  varios excursionistas, sentados en las aceras del edificio o adentro de la sala, el abordaje del tren, hay algunos en fila comprando sus tiquetes de tren, otros leyendo los voceros matutinos. De las mas vívidas memorias , nos queda aquél mundanal ruido de ecos de voces dentro de la estación del tren, los sonidos del pito de la máquina del tren, al igual que los relojes de la estación, bajos los cuales con gran precisión partían los trenes siempre a tiempo.

Después de la espera dentro de la estación , seguía el correr a tomar un buen asiento en los carros coches del tren, tan pronto como se habrían los grandes portones de hierro de las entradas al “patio” de la estación. Luego faltando pocos minutos para el partir del tren, se escuchaba el pito de la locomotora, al venir a engancharse con los coches del tren, a veces se la veía (la locomotora)  pasar a la par de los coches en “espuela”  paralela a donde esperaban los coches ya repletos de turistas. Según la época,  existían o no, los radios portátiles de transistores, como medio de “pasar el rato”, pero en fin lo que siempre se hacía sentir en el tren desde antes de partir,  era la camaradería , el escuchar conversasiones de los grupos alrededor de aquellos asientos de madera, el ir y venir de los viajeros por el pasillo , algunos aún buscando asientos, otros asomados por las ventanas comprando el periódico matutino, o alguna “golosina” que era ofrecida por los nobles y sencillos vendedores con sus canastas.

Luego venía la partida, el tren se estremecía con el primer halar de la locomotora, seguido de un pitazo, y lentamente los coches rechinando sus ferrosos engranajes emprendían el majestuoso viaje de 4 horas por los poblados de la Costa Rica de aquellas épocas. Para aquellos que no vivieron esos años, es interesante recalcar el factor espacial donde la primera parada era al final del presente  Parque de La Sabana, en aquellas épocas era el Aeropuerto Internacional del país, de ahí en adelante todo era fincas y bosques, Pavas era cafetales o bosques, y hasta una curtidora de cueros, que siempre dejaba hacerse presente a los viajeros del tren con su original aroma de “tanería”.

 Según la época, el disfrutar de los escenarios ofrecidos por el terruño tico , a través de las ventanas, siempre dejaba agradables memorias; el reflejo del sol al amanecer contra las montañas al Sur de San José, las fincas con vacas, grandes rocas, y pasto a lo largo de la ruta, el cruce de los altos puentes del Virilla, las múltiples paradas para recoger pasajeros, y las  paradas donde al pasar el tren  se veían  mercancías de los finqueros , sacos de granos, baldes de lecheros, en espera del  tren de “carga”, que  se ocupaba de transportar esas cargas de abarrotes, Vale recordar que en esas épocas no se  contaba con medios de comunicación a bordo de los trenes para emergencias entre estaciones, Sólo se seguía un itinerario que  los “maquinistas”  seguían al pié de la letra de acuerdo con donde ellos tenían que llegar a una estación con “espuela”, a esperar la llegada del tren que venía en dirección contraria. Luego al arribar a la parada de Atenas, era como un punto donde el panorama del viaje cambiaba de geografía, luego de disfrutar de un famoso “alboroto” ofrecido por los locales, o un refresco de horchata , la topografía del terreno de ahí en adelante se volvía diferente, el clima mas y mas cálido, el tren seguía un serpentear a través de cañones, pasando por lugares pintorescos e históricos , como las paradas de Dantas, Quebradas, a lo largo del los Montes del Aguacate. En todo este tiempo del viaje dentro de los coches, se pasaba el tiempo entre conversaciones, durmiendo, o disfrutando de las vistas panorámicas de  tiquicia. Entre mas altura se perdía en la ruta al puerto, mas se veía flora y fauna apropiada con la ecología regional, así pues las primeras loras, pericos, y aves de bajura se empezaban a ver sobrevolando o posando en ramas de árboles de malinches y otros. En algunas de estas estaciones se montaban los vendedores de comidas , quienes caminaban por los pasillos del tren ofreciendo sus meriendas, algunas calientes en grandes canastas o “palanganas”, con  “gallos de pollo o carne”, empanadas de frijól o papa, refrescos de toda clase, horchata y piña, entre otros; en fin era todo  ello parte de costumbrismos de la época.  Luego venía la parada principal de la gira, en Orotina, ya en las bajuras de la zona de la provincia de Puntarenas. Ahí , nos encontrábamos con un gran mercado artesanal alrededor del tren,  donde se repetían las ventas de los vendedores que ya se habían adelantado con sus ventas en el tren estaciones atrás, en Orotina se ofrecían desde artesanía local hasta periquitos vivos; marañones en sus clásicas cajitas fabricadas con corteza del mismo árbol de marañón, bolsitas con semillas de marañón, mangos; en fin era ello parte de costumbrismos de la época. Era impresionante el ver el desfile de orotinenses caminar a lo largo de los alrededores de los coches del tren, ofreciendo sus mercancías. Luego de casi media hora de esta parada de rigor en Orotina, el tren con su pitar anunciaba su partida. El viaje continuaba   sobre bajuras, siguiendo pastizales, fincas , pasando por las Salinas, donde se extraía sal de mar,  hasta llegar al famoso túnel de “Cambalache”, por donde por  unos segundos todo se volvía oscuridad, sólo los sencillos bombillos de los coches alumbraban un poco, mientras se escuchaba el gran ruido del tren dentro del túnel, luego venía la primera parada turística en la parada de Mata de Limón , donde muchos se quedaban para disfrutar de las playas alrededor del mangle local. Luego seguía Caldera, donde habían grandes tanques de depósitos de petróleo, lugar histórico que fue de las primeras rutas de incursión de los Españoles en sus exploraciones tierra adentro hacia lo que hoy en día es Esparza. Finalmente, casi a 4 horas después de haber partido de San José, se pasaba el puente sobre el río Barranca, las paradas de Barranca , Boca de Barranca, la famosa “angostura” , la parada de Chacarita en ruta final hacia el puerto de la ciudad de Puntarenas.  

Todo el tema de esta  narración  pareciera haberse perdido en el tiempo . Pero la realidad es que con gran esfuerzo y voluntad de muchos ticos quienes con grandes deseos de revivir gran parte de este patrimonio nacional, han iniciado esfuerzos desde hace poco tiempo a la fecha, para volver a que sea una realidad esta faceta tan apegada a  nuestro folclor patrio, Con la ayuda de nuestros actuales  legisladores gubernamentales, esperamos que para este año 2003, nuestra juventud especialmente, pueda disfrutar de un viaje con tantos placeres, tomándonos todos el tiempo para remontarnos a lo que fue para muchos como yo, una experiencia que ha perdurado  para toda una vida,

 

José Luis Sáenz Cruz.



[Home] [Deportes ] [Periodicos] [Television] [Emisoras] [Editorial] [Ultima hora] [Columna semanal] [Cultura] [Poesia] [Contribuciones] [Entretenimiento] [Opiniones][Testimonios] [Titulares del dia] [Quien es quien]
[Voz informativa] ]CentroAmerica] [Ultima Hora] [Servicios] [ Religion] [Partido Conservador]
[ Chiste del dia ]