Luis Saénz
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Espiritu navideño en los años cincuenta.

Remontémonos a la Costa Rica de los años cincuenta,
por la época navideña de fin de año.  Cuando en la
Meseta Central corre aquel viento frío Norteño, Ya las
escuelas y colegios han salido a sus vacaciones y se
empiezan a recoger las cosechas de cafeto.Tiempos de
volar “papalotes”, deslizarse en trineos improvisados
de madera en cuestas de “zacate” ó jugar a las
“chocolas” con las “canicas”.
En San José centro al atardecer  vemos como los
Josefinos andan en un corre corre con sus compras
navideñas , algunos “husmeando”  lo que hay en los
tramos callejeros, otros simplemente paseándose
alrededor del Parque Central, echando o recibiendo
confeti, disfrutando de la música de la Orquesta
Sinfónica Nacional en el Kiosco Central.
Mientras tanto, en la Avenida Central ,  la gente se
pasea  por la avenida , que , para esos tiempos esta
cerrada al tránsito de vehículos. Los  hombres jóvenes
parados en los pretiles de las aceras , tirando
confeti a las  muchachas jóvenes que se pasean en la
avenida.
Dentro de este escenario no olvidemos a las ventas
ambulantes de churros, papas fritas, y el sinnúmero de
vendedores de lotería navideña deámbulando y
pregonando por doquier sus números de lotería, cual si
en sus manos estuviera el entero favorecido de fin de
año.
Para culminar con esos aires festivos, casi toda la
población de la Meseta Central iban de rigor a
terminar en algún momento en los famosos toros de
Plaza Víquez, donde además de los  toros, se podía
disfrutar de los tramos de ventas de comida a la tica,
gallos de pollo, chinchibí, mazamorra, vigorones,
tortillas de queso, granizados, alborotos, copos de
nieve, churros, carne asada, en fin todo cabía ahí, la
población no pasaba en el país de los 600000 para
aquellas épocas.
En aquellos años muchos  trataban de hacerse de alguna
ganancia en época navideña, así pues, hasta los
“carretoneros” hacían su Diciembre, entregando a
domicilio materiales, dentro del área metropolitana.
Increíble como suene , ellos andaban rodando despacio
por las calles Josefinas sus carretones con su caballo
al frente, igualmente se les veía por Guadalupe o por
Desamparados.
Para los que aún eramos jóvenes en aquél entonces,
Diciembre traía atracciones adicionales a lo
acostumbrado , pues solo radio estaciones teníamos en
la casa como diversión. Había que usar mucha
imaginación en las noches al escuchar toda clase de
narraciones sobre cuentos de antaño.
Finalmente, llegaba el día de Navidad , las reuniones
familiares, las comidas de tamales, las celebraciones
religiosas. La apertura de regalos, mientras se
disfrutaba de un vaso de rompope o de “contrapope”
para  aquellos hogares mas osados. Tiempos de paz
aquellos, algo diferentes a los de  hoy en día, pero
la sonrisa sincera de un niío Tico al recibir un
regalo navideño no cambia con el tiempo, sea un trompo
el regalo de aquél entonces, ó un juego de Nintendo
hoy en día.
 
Luis Sáenz


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