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Exjuez
Superior de la República,
Catedrático, UCR.
Comuniquese con el autor
warroyo@cariari.ucr.ac.cr
“Magistrados, Jueces y Cambios en la Corte”
Con
motivo de las dudosas actuaciones que, desde hace algún tiempo, se les han
achacado a algunos altos funcionarios judiciales, incluyendo a un Magistrado, se
presta la ocasión para reflexionar sobre estos acontecimientos dado que el Juez,
o sea, ese ser humano en cuyas manos está el ir y venir de este importante
Pilar del Estado, es en quien los ciudadanos, comunes y corrientes, confiamos
para que resuelvan nuestros
diferendos y demás asuntos en que están de por medio, la vida, el honor, la
libertad o nuestro patrimonio. Confiamos
en el juez eficiente, conocedor profundo de los derechos y obligaciones de los
ciudadanos y que, además, sabrá darle justamente a cada uno lo suyo. Por eso
para poder realizar la trascendental misión que se le encomienda debe saber no
solo sus potestades legales
sino sobre todo cuáles son sus obligaciones
y sabrá mantener una conducta pública y privada intachable, respetuosa y
respetable, honesta y honrada y guiada por sanos principios morales
y éticos, en función del bienestar social. El cargo de Magistrado o
Juez obliga no sólo a parecer sino ser
y por ello sus conductas debe ser diáfanas, incorruptibles, que incluye una
moralidad incuestionable.
No
obstante y para nuestra dicha, aquellos son unos pocos y hay muchos estimables
jueces y juezas quienes son orgullo de su investidura y debemos reconocerlo.
Son funcionarios de los cuales sólo se espera un trabajo cumplido, serio
y confiable, de acuerdo a las mejores tradiciones cívicas del costarricense y
sabemos que nuestros negocios y demás asuntos están en buenas manos, y estamos
seguros de que si alguna falla humana o deliberado acto de corrupción e
inmoralidad pretende socavar las bases de este pilar fundamental, ahí estará
el mecanismo legal que repelerá con dureza cualquier asomo de la más mínima
corruptela o inmoralidad en la función pública o su vida privad.
Que al cumplirse este año 175 años de instalada formalmente la Corte Suprema
de Justicia (1 de octubre de 1826) e inaugurarse el Año
Judicial del 2001, el remozamiento de ese Pilar de la República se dé
de inmediato y se entienda que los
cambios del Poder Judicial, incluyendo la
actual a la actual integración de la misma Corte, se hace impostergable.
Las acciones firmes y responsables en casos de cuestionable moralidad no sólo
fortalece a ese Poder de la República sino que se afianza la credibilidad de
los costarricenses en su Sistema Judicial, tan venido a menos cuando suceden tan
lamentables hechos
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