Nuestro Paraiso
Ana Zahler
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LA GRAN LECCION
Yo era un joven adolescente a inicios del siglo. La ciudad era una
villa tranquila. El correo llegaba una vez al mes. Ese era el gran evento
del lugarejo. Si usted no estava cerca del almacén del señor Johnson cuando
la corrrespondencia llegaba, no había problema. Usted podría retirarla otro
día. Las praderas eran los video juegos en aquellos años. No, no había
electricidad...
La primavera apenas empezaba cuando tuve la gran lección de mi vida.
Sucedió durante una de esas mañanas frías cuando usted gasta horas de horas
al mirar la nieve derretirse poco a poco. Los pájaros fueron mis compañeros
durante todo el recorido a la tienda del señor Johnson, el lugar mágico de
la villa. Habían toda clase de juguetes increíbles, confites deliciosos,
ropa bonita y cosas extrañas. Gentes de otras villas compraban ahí por la
mercadería fantástica que el señor Johnson vendía siempre.
Mi espíritu joven fue muerto por la tentación cuando miré profundamente
un reloj de bolsillo. Era tan brillante como una estrella y empezó a
agrandarse frente a mis ojos. De repente, fue la octava maravilla del mundo.
El señor Johnson notó mi atención devota al reloj. Se arrimó y me ofreció el
reloj en pagos pequeños. La oferta sonó como música hermosa o asemejó un
atardecer en las praderas. ¡Ese reloj podría ser mí de inmediato! Mi cerebro
no pensó, mi cerebro no procesó ningun información. Solo un sí entusiasta
explotó de mi boca. El señor Johnson puso el reloj de bolsillo en mis manos
y me dijo: -" Páguelo en pagos pequeños ". No recuerdo si al menos dije
gracias. El regocijo fue tan grande como el mundo. Yo corrí, corrí, corrí
todo el camino hasta el hogar con mi reloj de bolsillo en mis manos. No
sentí la brisa fría en mi cara. La altura de la nieve en el camino no
importó del todo. El recorrido se encogió. Quizás asusté venados, ardillas o
pájaros.
La noticia no agradó a mi madre. Ella me preguntó muy furiosa como
pagaría por el reloj. Desperté en ese preciso momento. Mi cerebro dió
soluciones inmediatas y contesté: -" Puedo trabajar para el señor Johnson,
puedo cortar leña y venderla, puedo trabajar en cualquier finca y pagar por
el reloj " -. Mi madre hizo otras preguntas y no tuve respuesta alguna.
Preguntas sobre los puntos negativos de la deuda que yo deseaba obtener.
Mamá me dijo aquel día: -" No tomes ninguna deuda porque es el
principio de muchos problemas. Es un perpetuo hueco vacío que no puedes
esconder y pierdes la tranquilidad. Si no pagas una deuda, tu nombre se
manchará ¿Quieres ese reloj? Regrésalo al señor Johnson, trabaja bien duro,
ahorra el dinero y compra el reloj sin deuda alguna " -. Aún hoy día
agradezco a mi madre por sus palabras sabias. Yo no tengo muchas cosas pero
no las debo. Nadie puede señalarme como un deudor. ¡Yo siempre vivio y
duerno em paz!