GABRIEL ESCORCIA GRAVINI
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LA GRAN
MISERIA HUMANa Una noche de misterio,estando el mundo dormido buscando
un amor perdido, pasé
por el cementerio Desde su azul hemisferio, la
luna su luz ponía, sobre
la Gran Muralla fría, de
la Necrópolis Santa, en
donde a los muertos canta, el
búho su triste elegía. La
luna sus limpideces, a
las tumbas ofrecía, y
pulsaba el áura umbría, el
arpa de los cipreses Y
aquellas lobregueces, de
mi corazón hermanas, me
inspiraron y con ganas de
interrogar a la Parca entré
a la Glacial Comarca de
las Miserias Humanas Acompañado
de un cierzo los
difuntos visité y
en cada tumba dejé una
lágrima y un verso ¿Estaba
allí de perverso, entre
seres no ofensivos? ¿Fuí
a perturbar los cautivos, en
sus sepulcros desiertos? Pues
no, fuí a visitar a los muertos, por
tener miedo a los vivos. La
noche estaba muy bella, y
el aire muy sonoro, y
una dalia de oro, semejaba cada estrella Sentí vacilar mis pies, en
tan lúgubre mansión, me
senté en un panteón, con
la lira en una mano, y
como un revuelto oceáno temblaba
mi corazón Bajo
de un ciprés sombrío, y
verde cual la esperanza con
su fúnebre acechanza estaba
un cráneo vacío, Y
sentí pavor y frío, al
mirar la calavera, pareciéndome
en su esfera, que
se reía de mí, y
yo de ella me reía, al
verla calva y tan fiera. Dime
hermana calavera, ¿que
hiciste la carne aquélla, que
te dio hermosura bella, cual
lirio de primavera? ¿Que
se hizo tu cabellera, tan
frágil y tan liviana, dorada
cual la mañana, de
la aurora al nacimiento? dime,
¿que se hizo tu pensamiento? Responde,
Miseria Humana Calavera
sin antojos, dime
¿ que hiciste tus ojos, con
que mataste de hinojos, a idílicos corazones? aquí
donde no hay tropel,
cCalavera
sin resabios, dime
¿que se hicieron tus labios, tan
rojos como el clavel? Y
dulces como la miel, de
la Campiña Romana, esos
tus labios de grana, llenos
de pasión medida, ¿que se hicieron en la vida? Calavera
a quien feliz,
besa la luna de plata, ¿porque
te encuentras ñata, si
era larga tu nariz? ¿Dónde
está la masa gris, de
tu cerebro pensante? donde
en bello semblante, y
mejilla sonrojada, a
veces en noche helada, quiso
robarse un amante. Aquí
donde todo es calma, contesta,
cráneo vacío, ¿que
se hizo tu poderío, y
el placer de tu alma? ¿Qué
fue de tu aurina palma, que
te dio el amor un dia, tu
altivez, tu bisarria, tus
sonrisas que mintieron dime
– dime que se hicieron? Oh,
calavera sombría A
mis interrogaciones el
cráneo blanco callaba, mientras
la luna alumbraba sarcófagos
y panteones Y
dije sin aflicciones, si
eres el cráneo de aquélla que
en la vida sin querella me
despreció con desdén, despréciame
ahora también, eclipsa
otra vez mi estrella Aquí
en esta soledad, donde
solo cruza el cocuyo, ¿qué
se hizo tu orgullo, tu
amor y tu vanidad? ¿Que
se hizo tu potestad, de
persona soberana, tan
débil y tan galana? Responde,
Miseria Humana
Y de pronto dijo la calavera: Vanidad
de vanidades solamente
son tus galas, Oh,
mariposa sin alas, llorad
a tus liviandades Las
éticas realidades, realidades
que te circundan, con
profundo marasmo, donde
infecundo es el amor, aquí
es donde terminan las
vanidades del mundo Aquí
en este Camposanto se
terminan los amores, el
poderío y el encanto, las
alegrías y los dolores, secan
los ojos el llanto, y
el mundo vivo suspira Aquí
no llega la ira,
de la muchedumbre inquieta, aquí
se termina el poeta, y
se enmudece la lira En
este mundo idealista, de
egoísmo y de censura, tan
sólo la sepultura, es
la que no es egoísta Ella
recibe humanista, al
santo y al condenado, al
pobre, al acaudalado, al
perverso, al bueno, al
caco y al honrado, al
bruto y al ilustrado Al
rodad el ataúd, y
abrirse la sepultura, se
igualan en linea oscura, el
crimen y la virtud Y
en eterna laxitud queda
todo movimiento lanza
quejidos el viento, y
la soledad aterra, y
ruedan sobre la tierra cráneos
sin pensamiento Aquí
en este Camposanto, termina
del vate el canto, del
músico su sonido, y
el cerebro se consume Aquí
quedó el sofoco, y
sólo queda el recuerdo, aquí
tanto vale un cuerdo como
lo que vale un loco. Todo
corazón se aterra al
llegar a esta Mansión, viendo
cavar el cajón, que
se comerá la tierra Cuando
una tumba se cierra, el
alma gime asustada, y
esta humana bandada, que
a otros vienen a enterrar, mañana
en este lugar, serán
polvo y serán nada En
esta Mansión Glacial, donde
el fatuo refleja, se
pudre la carne vieja, como
la carne jovial, Aquí
el necio se hace igual al
urbano de ilustrada sociedad
civilizada y
aquí la Diosa Riqueza, es
igual a la pobreza, todo
aquí es polvo y es nada
Y decía la calavera: Aquí
en este erial, donde
sucumbir es ley, el
esqueleto de un Rey, al
de un esclavo es igual Aquí
con este toque funeral, de
la sonora campana, queda
la cabeza cana, como
la de un negro pelo, y
ñata donde recelosa, es
la Calavera Humana Tan
sólo el dolor es fuerte, la
vida es vano capullo, yo
vi acobardarse mi orgullo, bajo
el peso de la muerte Llorar
en estos desiertos, es
una cosa muy vaga, porque
el llanto nada paga, ni
resucita a los muertos Que
de paños recubiertos, está
la loza fría, aquí
en un tétrico día, cae
el que peca y el que no peca, así
haciendo horrible mueca, la
calavera decía Aqui
esta la gran verdad, que
sobre el orgullo pesa, aquí
la gentil belleza, es
igual a la fealdad Aquí acaba la maldad, y
acaba también la bondad apreciada
aquí la mujer casada, es
igual a la soltera, me
decía la calavera, con
su voz apagada Como
la primera estrella, o
la flor del Tulipán, a
quien las auroras dan, el
rocío que se delie, Aquí
el que de mi se ríe, de
el mañana se reirán Yo
escuché aquella cosa y
todo lleno de espanto salí
de aquel Camposanto como
veloz mariposa La
luna pura y radiosa vertía
su lumbre fugaz y
la calavera audaz dijo
al mirarme correr “Aquí
tienes que volver, y
calavera serás” Ante
razón tan sentida, sentí por el cuerpo mío un
extraño escalofrío casi
perdiendo la vida Llegué
a mi celda cristiana meditando
que mañana, por
firme ley de la parca debo
habitar la comarca de
la Gran Miseria Humana.
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