LOS DIENTES DE LA PERRA
Corria el aņo de 1951,para ese entonces apenas tenia yo unos 13 aņos
suficientes para poder hacer cualquier travesura,fue en aquellos
dias
que ibamos a celebrar el dia de Santa Rosa.
Y como mi Tia Rosaura Coto era tan querida en nuestra comunidad
la fiesta era en grande.
Desde la madrugada ya estaban las preparaciones para la comilona de
la tarde,ya nosotros los mocosos habiamos contribuido en grande
recogiendo toda piedrita que
estubiese por donde el baile entre matas de cafe y callejones
aconteceria.
Bien limpio estaba aquello.
A eso de las 2 de la tarde enpezaron a llegar los invitados,el
Doctor Rodolfo cespedes,Don Joaquin Vargas Coto,Doņa Leticia
Cespedes,Franklin Monestel,ya la cosa empezaba a pintar de lo bueno.
Al rato llego don Julio Fonseca,muy querido de toda la familia y la
musica empezo y
ya los viejillos sacaban polvo del suelo.
Mientras tanto a un lado de la casa yo estaba con los cachetes
colorados de soplar
un anafre viejo que tenia una sopa de mondongo.
Le daba y le daba y aquel condenado carbon no queria,pero poco a
poco se iba cocinando,tragos iban,brindis por Rosita,poco a poco
llegaban mas invitados,Ruben Coto Fernandez,don Fabio Fornier,don
Mario y Rita Ozorio,y asi la cosa aquella fiesta era ya toda una
fiesta de gente grande.
Pero antes de que me vaya a olvidar mi Tia tenia una perra que se
llamaba Diana,era una perra vieja,ya de vieja ni caminaba,pero el
animalito queria contribuir a la fiesta de su adorada dueņa.
y como ya yo estaba enojado pues el carbon no daba llama,espante a
la perra enojado y esta salio a como pudo espantada rumbo a la
calle,en donde por desafortunio pasaba el camion de Abel cobijon
quien la golpeo y la pobre perra se vino en carrera a donde yo
estaba y me puso las patas en la cintura con tan mala suerte que sus
pobres dientes cayeron en la olla.
Asustados de los gritos de la perra todos corrieron para donde yo
estaba y que la van viendo bien desmuletada.
Yo no dije nada de los dientes,alli quedaron bien puestitos en el
fondo de la olla,y tampoco diria nada como tampoco comeria de
aquello.
a eso de las 4 de la tarde aquel carbon ya habia encendido y aquella
olla ardia y fue asi como me fui a jugar con los primos,los Coto
Garita que hoy viven en Grecia.
Al llegar las 5 de la tarde entre tragos y chistes,cuentos y
remembranzas aquella sopa de mondongo empezaba a llenar la barriga
de los invitados.
Yo a esa comilona le hice las cruces,pero por suerte que mi Tia Rosi
nunca me ofrecio de tan suculento manjar.
Recuerdo que aquella fiesta acabo siendo algo de lo mas nombrado por
el pueblo,en donde casi unos 100 invitados comieron y se dieron su
buena tranca.
El baile acabo a eso de las 8 de la noche,,habian candelas por todos
lados,y pusimos unos faroles de toronjas para alumbrar donde estaba
el trono,ya que en aquellos tiempos era trono de hueco en el
cafetal.
Para esa fiesta recuerdo haber cocinado una vaca entera en un
hueco,aquello fue algo para la historia,,pero ya se dan cuenta
porque lo escribo.
Ah,antes de que me olvide,hasta Don Ricardo Castro Beche,comio
mondongo.
Y ya asi las cosas,llegaban los cuentos de espantos que nos haria a
nosotros los mocosos salir en carreras.
Se hablo en ese momento de la botella que enterraron en el arbol de
la independencia que esta o estaba en la parada de trenes de Tres
Rios.
Segun los recuerdos,hasta mi Madre firmo el papel que pusieron
alli,y la botella era de
un trabajador que la usaba para llevar aguadulce a la palea.
Si alguien que lea esta nota comio del mondongo,no se enojen
conmigo,yo no dije nada para que no me pegaran,ya que fue culpa mia
que la perra perdiera los dientes.
Y asi la cosa,Viva Tiquicia.
Enero 12 del 2006
Rafael Chacon Coto