EL VALOR DE UN ABRAZO
Por: Manrique Herrera
En un mundo en donde todo camina tan rápido y no queda tiempo para cosas
que ya nos parecen sin importancia, poco rentables o simplemente pasadas
de moda es cuando más se debe reflexionar sobre las cosas elementales de
la vida.
Todos nos sacrificamos por mejorar nuestra condición social y económica,
por ello trabajamos jornadas extenuantes e incluso hasta fines de semana.
Hay quienes entre el trabajo, el estudio y otras actividades personales
ya no tienen tiempo para pensar sino en sí mismos.
¿Tanta lucha y sacrificio vale la pena si no tengo tiempo para
compartirlo y disfrutarlo con los seres queridos?
Es cierto, el costo de la vida nos golpea fuerte cada día, cada vez es
más difícil progresar o simplemente mantenerse, incluso, hay quienes se
mortifican porque al vecino o el amigo le va mejor que a uno.
No tiene sentido. Mortificarse por cosas vanales y mundanas. Cuando fue
la última vez que volvió sus ojos atrás para ver todo lo que ha
cosechado. Cuando fue la última vez que dio gracias a Dios por su salud,
sus pertenencias, su inteligencia, habilidades y otras vocaciones.
Cuando fue la última vez que compartió un paseo en familia, una cena con
sus seres queridos, que visitó sus abuelos o simplemente que levantó el
teléfono para hablarle a esa persona que tanto aprecia y que por cosas
de la vida se mantiene alejado.
Vayamos a lo elemental: Cuándo fue la última vez que abrazó o recibió
uno de alguien?...Reviva ese sentimiento, no permita que su vida siga
siendo vacía y oscura, no haga de su casa un simple dormitorio donde
convive con extraños.
La vida es muy corta y hay que vivirla plenamente. A partir de
hoy, regale sonrisas y abrazos, son gratis pero invaluables.